La Patagonia y Saint-Exupéry

En una región tan lejana a su Francia natal, el legendario escritor halló una profunda inspiración para su vida y para su obra. E incluso en Buenos Aires encontró el amor cuando, en uno de sus vuelos, conoció a la que sería su esposa, Consuelo Suncin, quien se identificó en sus memorias con la Rosa de El Principito.

Saint-Exupéry llegó a la Argentina el 12 de octubre de 1929 para fundar la primera compañía aérea de la nación. Pilotando su avión, el “Late 25”, sobre los pueblos perdidos a mil leguas de cualquier lugar habitado, Saint-Exupéry abrió los cielos de la Patagonia junto a los muchachos de la aviación y exploró todas las rutas maravillado por un cielo que “nunca se hubiera imaginado tan puro”.

Desafiando las temperaturas extremas y los gélidos vientos del sur con su monoplano de cabina abierta, Antoine de Saint-Exupéry fue el primero en volar de noche, “guiado sólo por las estrellas..." llegando hasta Tierra del Fuego, el fin del mundo.

La impresión que le causaron los paisajes patagónicos aparece plasmada en algunos de sus libros “Vuelo Nocturno”, “Tierra de Hombres” y, de una manera más intimista, en su correspondencia personal y en el manuscrito “En La Patagonia”. Un documento de excepcional valor para el mundo literario, que fue descubierto y subastado recientemente. Resumimos lo que escribió a su madre, Marie de Fronscolombe, en una carta, intentando describir su visión desde el cielo:

"¡Qué bello país y cómo es de extraordinaria la Cordillera de los Andes! Me encontré a 6500 metros de altitud, en el nacimiento de una tormenta de nieve. Todos los picos lanzaban nieve como volcanes y me parecía que toda la montaña comenzaba a hervir..."

Al día de hoy, en esta nación del continente americano todavía creen que Saint-Exupéry es prácticamente argentino; y en la Universidad de Neuquén lo consideran incluso un escritor de la Patagonia.

No es extraño. El propio Saint-Exupéry resumía su paso por Argentina con una nostálgica misiva: “No hay en mi vida periodo alguno que prefiera al que he vivido con ustedes. En la Aeroposta… vivíamos en paz”. En esa carta en la que habla de los viajes al sur y de los vientos de Comodoro añade: “Me encontraba en Argentina como en mi propio país. Me sentía un poco vuestro hermano”.

Por otra parte, añadir que son muchos los estudiosos de su obra que defienden la idea de que fue en la Patagonia donde Saint-Exupéry concibió el personaje de "El Principito". Así, el dibujo en el que la boa se tragó a un elefante se correspondería con el contorno silueteado de la Isla de los Pájaros, en la Península de Valdez; y hasta algunos picos de la Cordillera de los Andes, como Fitz Roy o las Torres del Paine, podrían ser aquéllos desde los que "El Principito" admiraba la Tierra.

TRAS LAS HUELLAS DE SAINT-EXUPÉRY…

Ochenta años después de que Saint-Exupéry sobrevolara los impresionantes parajes del sur, el fotógrafo Bruno D’Agay, familiar suyo, fue invitado por Alejandro Roemmers, autor de “El regreso del Joven Príncipe”, a recorrer en un 4X4 la vieja ruta siguiendo la huella de los míticos pilotos. Un viaje de miles de kilómetros que nos dejó como legado una maravillosa exposición de fotografías ligadas a la obra y a la memoria de Saint-Exupéry.

Recuperamos algunas de esas imágenes para ilustrar esta página. Una secuencia única que fue realizada en “la tierra donde las piedras vuelan”, como escribió Saint-Exupéry.