«HAY DÍAS...»

Hay días en que Dios arroja el dado,
parece que de un modo displicente:
muerte, dolor, pobreza y accidente
se ensañan con el más desamparado.

Son días cuando llueve en lo mojado
y gira el mundo en forma deficiente,
trepida hasta la fe, casi incoherente,
junto al descomunal desaguisado.

Si te cansas golpeando imperturbable
la terca realidad insoportable
y toda gracia y bien parece magro,

¡aguanta!, que en la hosca intemperancia
va la mano que acorta su distancia
y doblando la esquina está el milagro.


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