«MADERA»

Cuán dócil fue el nogal desde la cuna
y qué obstinado el roble al primer paso.
Tan diversa es la gama que repaso
blanca en el marco y en la tecla, bruna.

Cuánto del tronco extraña la laguna
en la oscura quietud del libro escaso.
¿Será un viejo periódico al ocaso
el pinar cautivado por la luna?

En tu lecho me absuelva el soplo humano
cuando vuelva la talla a su Artesano,
y en mixtura de cruz y limonero

me fundiré en tu veta moribundo,
nutriendo la raíz en lo profundo
cenizas melodiosas de jilguero.


Volver a El Regreso del Joven Príncipe