«EL PIANO»

Regresar a casa
y aflojar la tela.
Aquietar el nervio,
ansioso de abrazar
el cuerpo de caoba.
Disponerme cautivo
a consumar la entrega.
Dejar que mis manos
en íntimo contacto
despierten la armonía
del trino en la madera
y que un aliento
de bosque contenido
acuda a transformar
mi voz de barro.


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