«EL ÚLTIMO SONETO»

La música pasó. También la rima.
Nadie cuenta la sílaba precisa.
Tan sólo el que transgrede e improvisa
parece apoderarse de la estima.

Decir soneto suena a pantomima
si hasta el ritmo despierta una sonrisa.
Libre hasta la indulgencia es la premisa
si quieres escalar hasta la cima.

Como botella y genio a la deriva,
endecasílabo de ley, contigo
navego hacia otro tiempo y otra orilla.

Todo un mar nos sacude y nos esquiva
y tanto nos oprime el desabrigo
que funde tu ceniza con mi arcilla.

Alejandro
20 de Agosto de 2004


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